viernes, 24 de septiembre de 2010

El Puente (Die Brücke)


"Con la fe puesta en el desarrollo y en una nueva generación de creadores y consumidores, hacemos un llamamiento a la juventud, y como juventud portadora del futuro, queremos procurarnos la libertad de vivir y actuar frente a las fuerzas tradicionales. Todo aquél que refleje en sus obras espontánea y verídicamente toda su fuerza creadora, es de los nuestros".
Manifiesto de fundación del movimiento artístico Die Brücke, 1905
A los cuatro fundadores del movimiento expresionista Die Brücke, Ernst Ludwig Kirchner, Erich Heckel, Karl Schmidt-Rottluff y Fritz Bleyl se unieron, en los 8 años de su trabajo (1905-1913), Max Pechstein, Otto Müller y, durante unos meses, Emil Nolde.
El grupo se caracteriza por emplear un vocabulario estético muy simplificado, con pocas formas que han sido reducidas a lo esencial, cuerpos deformados y espacios disueltos sin perspectiva. Los colores, brillantes y saturados, desprendidos del colorido local y pintados superficialmente con un pincel grueso, se encuentran incrustados dentro de un fuerte contorno. Esto concede a los cuadros un carácter vigoroso, como si hubieran sido tallados en madera. Concentrados intensamente en la intensidad del efecto, solían trabajar con contrastes complementarios, mediante los que los colores se reforzaban mutuamente en su luminosidad. Su apasionado colorido se correspondía con el deseo de conceder al color una nueva relevancia emocional y composicional bajo aspectos estéticos únicamente internos, creando obras sólo a base de colores como los fauvistas.
Mediante la deformación con la que reforzaban la expresión, querían representar la "realidad real", es decir, la esencia de las cosas, lo que no puede verse, sino sólo sentirse. En 1911, el galerista Herwarth Walden dio a esta concepción artística el nombre de expresionismo, derivación del francés expression. Con este término recogió en un principio todas las representaciones artísticas que se alejaron de la representación fiel de la realidad, así como también el cubismo y el futurismo.
Otro artista alemán, Max Beckmann, forjó su obra en soledad. Tras la Primera Guerra Mundial, que lo impresionó vivamente, encontró su modelo de configuración expresionista, caracterizada por la forma violenta, ruda y despreocupada en que representaba la realidad. Engastaba colores claros y brillantes con líneas de contorno negras, duras y afiladas para alzar la superficialidad carente de perspectiva de las figuras, a menudo puestas en el cuadro de una forma densa. Sus obras son alegorías modernas de la existencia del ser humano con sus entrelazados emocionales y sus traumas colectivos e individuales.

A partir de la Primera Guerra Mundial Die Brücke experimentó un grado de radicalización que se reflejó en un arte más dramático y tenso, caracteres que se acusaron aún más a partir de la derrota de Alemania en 1918.
   Características:   

  • rompieron con el Impresionismo a través de la libertad en el uso de la forma y el color y, en algunos casos, de la deformación de la realidad.
  • emplear un vocabulario estético muy simplificado, con pocas formas que han sido reducidas a lo esencial, cuerpos deformados y espacios disueltos sin perspectiva
  • Los colores, brillantes y saturados, desprendidos del colorido local y pintados superficialmente con un pincel grueso, se encuentran incrustados dentro de un fuerte contorno. Esto concede a los cuadros un carácter vigoroso.
  • trabajaban los contrastes complementarios, consiguiendo que los colores se reforzaran su luminosidad mutuamente.
  • Usan un colorido apasionado que se correspondía con el deseo de conceder al color una nueva relevancia emocional y composicional bajo aspectos estéticos únicamente internos, creando obras sólo a base de colores como los fauvistas.
  • Su intención era recuperar el sentimiento, revalorizar la visión subjetiva del artista, intérprete y no copista de la realidad objetiva
  • los integrantes de Die Brücke intentan recuperar métodos"auténticos", directos, sinceros en su comunicación con el espectador: el arte de los primitivos alemanes, el Art Brut, es decir, el arte de dementes, niños, salvajes... el arte del Pacífico, Oceanía y África. Tratan de recuperar los temas y la técnica.
  • Su estítica estuvo muy ligada al cartelismo de la época.
Müller, Otto "Drei Akte vor dem Spiegel", 1912
Beckmann, Max
"Cristo y una mujer descubiertos en adulterio", 1917

El jinete azul (Der Blaue Reiter)


"El Jinete Azul" fue el nombre que recibió un grupo de artistas expresionistas, fundado por Wassily Kandinsky y Franz Marc en Múnich en 1911.
La primera de las dos exposiciones del Jinete Azul tuvo lugar desde Diciembre de 1911 hasta el 1 de enero de 1912 en la Galería Moderna Thannhäuser en Múnich. Se mostraron 49 obras de Henri RousseauAlbert BlochHeinrich CampendonkRobert DelaunayWassily Kandinsky, Macke, Münter entre otros. Más adelante se convirtió en una exposición itinerante recorriendo varias ciudades, entre ellas Colonia y Berlín.También formaron parte del grupo, entre otros, August MackeGabriele MünterAlexei von Jawlensky,Marianne von Kefferin y Paul Klee. A todos ellos les unía su interés común por el Arte medieval y primitivo así como los movimientos coetáneos del Fauvismo y el Cubismo.
August Macke y Franz Marc defendían la opinión de que cada persona posee una verdadera vivencia u experiencia interna y externa, que se dan la mano gracias al arte. Kandinsky construyó las bases teóricas que cimentaron esta idea. Se perseguía así una "igualdad de derechos" de las distintas manifestaciones artísticas. El nombre del grupo deriva de un cuadro del mismo nombre del año 1903 de Kandinsky, que sirvió como ilustración de la portada de 1912 del Almanach (Almanaque). Esta obra programática, entregada por Kandinsky y Marc (Editorial Piper, Múnich, 1912) recogía, en palabras de Marc, «Los más nuevos movimientos pictóricos en Francia, Alemania y Rusia, y enseña sus finos hílos de conexión con el Gótico y con los primitivos, con África y el gran Oriente, con el arte originario del pueblo tan fuertemente expresivo y con el arte infantil, especialmente con los moviemientos musicales y de los escenarios más modernos de Europa de nuestro tiempo»Arnold Schönberg por ejemplo también aportó junto a textos y cuadros a la composición «Herzgewächse».
La segunda exposición se desarrolló desde el 12 de febrero hasta el 18 de marzo de 1912 en la librería y galería de arte muniquesa Hans Goltz. En ella se exhibieron 315 acuarelas, dibujos y la obra gráfica de más de 30 artistas de esa exposición. Dos años más tarde, el grupo se separó debido al deceso de varios de sus integrantes en la Primer Guerra Mundial.
 Klee, Paul
"La casa roja" , 1913
Macke, August
"Dama con chaqueta verde" , 1913

sábado, 7 de agosto de 2010

Obras de Wassily Kandinsky.






En azul "1925"

















El expresionismo en la pintura: Wassily Kandinsky.

Nacido en Moscú en 1866, Wassily Kandinsky cursa estudios de Derecho y Economía. Visita la exposición de los impresionistas franceses en Moscú, queda fascinado por el cuadro de Monet Almiar. Es a partir de este momento cuando se da cuenta de que el objeto no es imprescindible en la pintura. Pronto abandonará una prometedora carrera en el mundo de las leyes para dedicarse, ya a la edad de treinta años, al arte.

En 1896 se traslada a Munich, uno de los centros artísticos más importantes de Alemania, donde cursa estudios artísticos y coincide con Alexej von Jawlensky, Marianne von Werefkin, y otros artistas rusos. Allí conoce las propuestas modernistas del Jugendstil. Por otro lado Kandinsky tiene interés y preocupación por el pasado remoto, por la búsqueda de unos orígenes, de una identidad, en ocasiones adornada con motivos nacionales. La producción de los inicios de su trayectoria artística en torno al cambio de siglo está marcada por obras, por lo general óleos de pequeño tamaño, en las que abundan los motivos paisajísticos en una línea marcadamente posimpresionista.

Entre 1903-08 realiza frecuentes viajes y estancias por diversas ciudades alemanas, Viena, Venecia, Holanda, San Petersburgo, Túnez, Rapallo, París. Su obra presenta en este momento mayor interés por la luz y el color y cobra protagonismo al intensificarse la gama cromática. 1908 supone un cambio en su trayectoria que será definitivo. El sentimiento romántico de la naturaleza no desaparece, al contrario, se afirma, pero las formas en las que se expresa cambian sustancialmente.

De regreso a Murnau, un pueblo al sur de Munich, se concentra casi exclusivamente en el paisaje. En estas obras ya trata de sugerir el paisaje, en lugar de describirlo.

En 1910 redacta su más importante obra teórica De lo espiritual en el arte, que será una teoría artística basada en la posibilidad de un arte no figurativo, en la forma y el color como elementos básicos de un lenguaje que pretende crear emociones mediante esos recursos plásticos que ha puesto en juego el artista. Son los colores los que proporcionan sentido a los motivos. A partir de ese momento el motivo va desapareciendo paulatinamente de sus obras, quedando reducido a unas líneas esenciales que permiten aún identificar la escena. Una profusión de formas y manchas de colores conducen a la disolución de las formas.

En 1911 funda junto con Franz Marc el grupo Der Blaue Reiter(El Jinete azul) y publica el Almanaque del grupo, entre otras publicaciones.

La evolución de Kandinsky hacia una pintura totalmente abstracta culmina en su Composición VII pintada en 1913 y presente en esta exposición. Partiendo de temas bíblicos como el Diluvio, el Juicio Final o la Resurrección como metáforas de la renovación artística deseada, y después de más de treinta dibujos preparatorios, el resultado final se estructura como un conjunto de formas abstractas, con el objetivo de que el espectador se integre en la obra. En este mismo año publica Mirada Retrospectiva (Rückblicke).

A partir de entonces, Kandinsky ya no trata de pintar imágenes del mundo exterior sino acontecimientos de carácter espiritual. El motivo se ha transformado en una existencia interior, independiente, objetiva y puramente pictórica, donde las formas abstractas, libres de apariencias reconocibles y significados específicos, se organizan en un nuevo espacio sin significado narrativo.

En 1914, el número de óleos disminuyó y la pintura tendió a hacerse más dramática, incluso agresiva. Las improvisaciones son testimonio de un mundo caótico. Al estallar la Primera Guerra Mundial, el pintor se vio obligado a regresar a Moscú, donde estableció estrechos vínculos con artistas de la vanguardia rusa como Lissitzki, Malevich o Rodchenko. Pese a que su producción artística disminuyó en ese período, la influencia de las figuras geométricas de los suprematistas y los constructivistas se evidencia en su obra. Sin embargo, Kandinsky no formó parte de las nuevas corrientes emergentes, que subordinaban el arte al diseño industrial al servicio del proletariado, lo que le llevaría en 1922 a abandonar Rusia y trabajar en el equipo de profesores de la escuela Bauhaus de Weimar, en la que tuvo oportunidad de convertir la no objetividad en un lenguaje total, desarrollando un nuevo vocabulario geométrico lineal, que expuso en 1926 en su tratado Punto y línea sobre el plano.

jueves, 15 de julio de 2010

El enemigo. Poesia de Charles Baudelaire

Mi juventud no fue sino un gran temporal
Atravesado, a rachas, por soles cegadores;
Hicieron tal destrozo los vientos y aguaceros
Que apenas, en mi huerto, queda un fruto en sazón.

He alcanzado el otoño total del pensamiento,
y es necesario ahora usar pala y rastrillo
Para poner a flote las anegadas tierras
Donde se abrieron huecos, inmensos como tumbas.

¿Quién sabe si los nuevos brotes en los que sueño,
Hallarán en mi suelo, yermo como una playa,
El místico alimento que les daría vigor?

-¡Oh dolor! ¡Oh dolor! Devora vida el Tiempo,
Y el oscuro enemigo que nos roe el corazón,
Crece y se fortifica con nuestra propia sangre.


Charles Baudelaire


P
oeta y crítico francés, principal representante de la escuela simbolista. Nació en París el 9 de abril de 1821 y estudió en el Collège Louis-le-Grand. Su infancia y su adolescencia fueron infelices, pues su padre murió cuando tenía sólo seis años. Su madre volvió a casarse y Charles, que odiaba a su padrastro, nunca se lo perdonó. Decididos a poner freno a su carrera literaria, y con la intención de que abandonara sus propósitos, sus padres lo enviaron a la India en 1841. Pero abandonó el barco y regresó a París en 1842, más dispuesto que nunca a dedicarse a la literatura. Con la intención de solucionar sus problemas económicos, empezó a escribir críticas en la prensa nacional. Sus primeras publicaciones importantes fueron dos cuadernillos de crítica de arte, Los salones (1845-1846), en los que analizaba con agudeza las pinturas y los dibujos de artistas contemporáneos franceses como Honoré Daumier, Edouard Manet y Eugène Delacroix.
Su primer éxito literario llegó en 1848, cuando aparecieron sus traducciones del escritor estadounidense Edgar Allan Poe. Animado por los resultados, e inspirado por el entusiasmo que en él suscitó la obra de Poe, a quien le unía una fuerte afinidad, Baudelaire continuó traduciendo los relatos de Poe hasta 1857. En 1842 alcanzó la mayoría de edad y heredó la fortuna de su padre, lo que le permitió irse de casa y disfrutar de una vida de lujo. Las grandes sumas de dinero que gastó en su apartamento del Hôtel Lauzun y su estilo de vida decadente le dieron fama de excéntrico, e inmoral y le hicieron endeudarse para el resto de su vida. Durante este periodo de libertad y ocio, Baudelaire fue, sin embargo, enormemente creativo y escribió muchos de sus mejores poemas. La principal obra de Baudeleaire, una recopilación de poemas que lleva por título Las flores del mal, vio la luz en 1857. Inmediatamente después de su publicación, el gobierno francés acusó a Baudelaire de atentar contra la moral pública. A pesar de que la élite literaria francesa salió en defensa del poeta, Baudelaire fue multado y seis de los poemas contenidos en este libro desaparecieron en las ediciones posteriores. La censura no se levantó hasta 1949. Su siguiente obra, Los paraísos artificiales (1860), es un estudio autoanalítico basado en sus propias experiencias e inspirado en las Confesiones de un comedor de opio inglés, del escritor británico Thomas De Quincey. A partir de 1864 y hasta 1866, Baudelaire vivió en Bélgica. En 1867, aquejado de parálisis, regresó a París, donde tras una larga agonía murió el 31 de agosto.
Considerado hoy como uno de los mayores poetas de la literatura francesa, Baudelaire poseía un sentido clásico de la forma, una extraordinaria habilidad para encontrar la palabra perfecta y un gran talento musical; escribió algunos de los poemas más bellos e incisivos de la literatura francesa. Su originalidad, que causaba tanto asombro como malestar, le hace merecedor de un lugar al margen de las escuelas literarias dominantes en su época. Su poesía es para algunos la síntesis definitiva del romanticismo, para otros la precursora del simbolismo y para otros, finalmente, la primera expresión de las técnicas modernas. Baudelaire fue un hombre dividido, atraído con idéntica fuerza por lo divino y lo diabólico. Sus poemas hablan del eterno conflicto entre lo ideal y lo sensual, entre el spleen y el ideal. En ellos se describen todas las experiencias humanas, desde las más sublimes hasta las más sórdidas. Entre sus obras destacan, además de las ya citadas
Pequeños poemas en prosa, sus diarios íntimos Cohetes, y Mi corazón al desnudo. Todas ellas se publicaron tras la muerte del autor, en 1867.

Correspondencia de la momia- Antonin Artaud

Esa carne que ya no se tocará en la vida,
esa lengua que ya no logrará abandonar su corteza,
esa voz que ya no pasará por las rutas del sonido,
esa mano que ha olvidado hasta el ademán de tomar, que ya no logra determinar el espacio
en el que ha de realizar su aprehensión,
ese cerebro en fin cuya capacidad de concebir ya no se determina por sus surcos,
todo eso que constituye mi momia de carne fresca da a dios una idea del vacío en que la compulsión
de haber nacido me ha colocado.
Ni mi vida es completa ni mi muerte ha fracasad0 completamente.
Físicamente no existo, por mi carne destrozada, incompleta, que ya no alcanza a nutrir mi pensamiento.
Espiritualmente me destruyo a mí mismo, ya no me acepto como vivo. Mi sensibilidad está a ras del suelo, y poco falta para que salgan gusanos, la gusanera de las construcciones abandonadas.
Pero esa muerte es mucho más refinada, esa muerte multiplicada de mí mismo reside en una especie de rarefacción de mi carne.
La inteligencia ya no tiene sangre. El calamar de las pesadillas da toda su tinta, la que obstruye las salidas del espíritu; es una sangre que ha perdido hasta sus venas, una carne que ignora el filo del cuchillo.
Pero de arriba a abajo de esta carne agrietada, de esta carne no compacta, circula siempre el fuego virtual. Una lucidez enciende de hora en hora sus ascuas que retornan a la vida y sus flores.
Todo lo que tiene un nombre bajo la bóveda compacta del cielo, todo lo que tiene un frente, lo que es el nudo de un soplo y la cuerda de un estremecimiento, todo eso pasa en las rotaciones de ese fuego en el que se asemejan las olas de la carne misma, de esa carne dura y blanda que un día crece como un diluvio de sangre.
La habéis visto a la momia fijada en la intersección de los fenómenos, esa ignorante, esa momia viviente que lo ignora todo de las fronteras de su vacío, que se espanta de las pulsaciones de su muerte.
La momia voluntaria se halla levantada, y a su alrededor se agita toda realidad. La conciencia como una tea de discordia, recorre el campo entero de su virtualidad obligada.
Hay en esa momia una pérdida de carne, hay en el sombrío lenguaje de su carne intelectual toda una impotencia para conjurar esa carne. Ese sentido que recorre las venas de esa carne mística, en la que cada sobresalto es un modo de mundo y otra especie de engendrar, se pierde y se devora a sí misma en la quemadura de una nada errónea.
¡Ah! ser el padre nutricio de esa sospecha, el multiplicador de ese engendrar y de ese mundo en su devenir, en sus consecuencias de flor.
Pero toda esa carne es sólo comienzos y ausencias y ausencias y ausencia...
Ausencias.